Thursday, February 6, 2020

Javier Sicilia

"Yo no quiero vivir en un mundo en donde el amor no tiene cabida". 

Javier Sicilia

Activista, poeta, ensayista, novelista y periodista mexicano nacido en 1956. 




Tuesday, February 4, 2020

Porgy and Bess

Más de 70 países en sintonía

 A la memoria de mi tío Carlos de la Cerda, quien en mi adolescencia me regaló mis primeros discos... ¡y fueron de música de Gershwin!


La música de George Gershwin (1898-1937) ha vibrado intensamente en el comienzo de este año. Todavía con las melodías y los ritmos de Rhapsody in Blue en el nervio acústico y en el corazón, la ópera Porgy and Bess se ha sumado al encanto gracias a la transmisión en vivo realizada por el Metropolitan Opera House de Nueva York, vía satélite.

Lo visto y escuchado el sábado 1 de febrero en pantalla de alta definición superó nuestras expectativas porque se trató de una producción en la que música, coreografía, actuación y escenario lograron reivindicar por su calidad suprema el aparente desdén del Metropolitan por esta ópera que fue presentada por ellos por primera vez  en 1985, medio siglo después de su estreno mundial en Boston.

Uno de los factores que hacen que esta producción quede para perpetua memoria es la de que estuvimos conscientes de que formábamos parte de un gigantesco auditorio en más de setenta países receptores de la transmisión en vivo. 

A tal grado llegó esa comunión internacional, que en el intermedio mi esposa y yo  compartimos por teléfono, desde la costa central californiana, diversos  comentarios con amigos de la Ciudad de México que también estaban disfrutando la ópera. Uno de ellos resaltó el hecho de que Gershwin, autor de esta música enriquecida por el jazz y el blues, haya sido hijo de judíos rusos. Por eso, elogiamos la forma prodigiosa en que la inmigración ha hecho de Estados Unidos un país multiétnico y multicultural. 



Para sorpresa de este cronista, el público asistente a la sala del cine Monterey 13 en Del Monte también estuvo a tono con el que colmó el Metropolitan Opera House, ya que aplaudió en concordancia con aquellos  e incluso mostró su beneplácito por los comentarios expresados en las entrevistas con cantantes, director de orquesta y personal involucrado en la producción. Eso sí: cuando una de las personas entrevistadas manifestó su deseo de que triunfara el equipo de los Kansas City Chiefs en el Superbowl del domingo, el público prorrumpió en fenomenal abucheo, muy explicable por tratarse de californianos, quizá en su mayoría partidario de los 49'ers de San Francisco. 

Una huella tan profunda dejó en este cronista Porgy and Bess que lleva ya varios días en que el aria Summertime, cantada por Clara no lo abandona. Eso suele suceder a los melómanos cuando un aria, un tema o un motivo los cautiva:

Summertime and the livin' is easy.
Fish are jumpin', and the cotton is high. 
Oh your daddy's is rich and your ma is good lookin',
So hush, little baby, don' yo' cry.
One of these mornin's you goin' to rise up singin',
Then you'll spread yo' wings an' you'll take the sky. 
But till that mornin', there's a-nothtin' can harm you
With Daddy and Mammy standin' by.  










George Steiner

"El más grande de los críticos es minúsculo comparado con cualquier creador". 

George Steiner, catedrático, ensayista, traductor políglota, crítico,  teórico de la literatura y la cultura. 

Nació en París en 1929. Falleció el 3 de febrero del  2020. Tuvo las nacionalidades francesa y estadounidense, pero se definió como una persona extraterritorial.


Saturday, January 25, 2020

Rhapsody in Blue

Ástrid, Gershwin, la Rhapsody in Blue 

 Fue tan intensa la ráfaga de música que sopló el sábado 18 de enero del 2020  en la ciudad californiana de San José gracias a la interpretación de la Rhapsody in Blue por parte de la pianista mexicana Astrid Morales Torres, que provocó a este cronista un tsunami de recuerdos que se remontaron hasta los muy lejanos tiempos de su adolescencia, cuando quedó prendado por esta obra maestra. 

Desde que salió el cronista del Cribari Auditorium en el que ofreció Ástrid su recital hasta el día en que escribe este texto, las melodías, los ritmos y la deliciosa conjunción del lenguaje de la música de concierto con el jazz lo han acompañado en forma persistente.

En estas circunstancias, el cronista ha vuelto sus ojos y sus oídos a esta obra y a Jacob Bruskin Gershowitz, el genial compositor nacido en Brooklyn en 1898, hijo de inmigrantes rusos, quien cambió su nombre por el de George Gershwin. Asimismo, volvió a lamentar que haya fallecido a la temprana edad de 38 años, cuando tenía las manos colmadas de promesas, como también fue el caso de Mozart, quien partió a la edad de 35 años y el de Chopin, a los 39.

Qué fortuna, pensó el cronista, que en breve podrá disfrutarse la ópera Porgy and Bess, de Gershwin  gracias a la transmisión en vivo desde el Metropolitan Opera House de Nueva York.

El anhelo de disfrutar Porgy and Bess se ve igualado por el de volver a escuchar la Rhapsody in Blue interpretada por Ástrid Morales, ya sea en la versión para piano solo o como solista de la espléndida versión orquestal en la que el genio del compositor se vio potenciado por el de Ferde Grofé (1892-1972), quien deslumbró al mundo de la música con una orquestación magnífica que se inicia con el glissando del clarinete que sigue causando asombro. 

Ástrid Morales Torres es particularmente afecta a tocar de solista. Así lo ha hecho en México con Rhapsody in Blue con la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, dirigida por Eduardo Diazmuñoz, en Monterrey; la Orquesta Sinfónica del Estado de México, dirigida por Gabriela Díaz Alatriste, en Toluca y Valle de Bravo; la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, dirigida por Guillermo Quezada, en esa ciudad de Chihuahua. 

Sería codiciable escucharla en la versión orquestal o la de piano solo, ya fuera en California, la Ciudad de México o en Arizona, donde radica. Que se cumpla este anhelo de año nuevo. 












Thursday, January 23, 2020

Ástrid Morales Torres conquista al público de San José, California

                                   El recital del regocijo


         

                                                       Rejoice, rejoice greatly!


Procedente de Arizona, Ástrid Morales Torres regresó a California y una vez más cautivó al público que asistió a sus recitales pianísticos en San José y Morgan Hill. 

Este cronista que ha seguido la trayectoria musical de la pianista mexicana desde el inicio de esta, cuando era una niña, presenció el recital con el que culminó su carrera en el Conservatorio Nacional de Música, en la Ciudad de México, y ha estado pendiente de su ya inminente doctorado en la Arizona State University, da testimonio de que la maestra se encuentra en el cenit de su arte. 

El recital se realizó el18 de enero en el Cribari Auditorium, de The Villages, comunidad de San José, la mayor ciudad del norte de California, en el Silicon Valley. 




La asombrosa, insólita comunión del público y la pianista hicieron que su presencia en San José se convirtiera en un festín de musicalidad, empatía mutua y alegría: ¡el recital del regocijo!

El auditorio escuchó al borde de la butaca los comentarios de la pianista previos a cada grupo de obras, lo que hizo recordar al cronista las palabras cargadas de humor de Gabriel García Márquez: "Lo único mejor que la música es hablar de música". Pero es preciso enfatizar que en este recital la música y la palabra fueron conmovedoras. El programa, interesante y equilibrado, nos llevó desde la caricia de Canción y danza número 6, del catalán Frederic Mompou (1893-1987), hasta la ráfaga de música de Rapsodia en blue, del estadounidense George Gershwin (1898-1937). 




Estampas, de Claude Debussy (1862-1918) marcaron un delicioso contraste con la extraversión de Dumka, de Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893), cuyos acordes finales en fortissimo sobresaltaron al público. Al concluir su interpretación, la pianista explicó en una demostración de empatía y buen humor la razón que tuvo el compositor para recurrir a ese sorpresivo efecto de esta pieza de carácter épico. 

La música de Manuel M. Ponce (1883-1948) dominó la segunda parte del recital. Entre las obras interpretadas,  Preludio y fuga sobre un tema de Handel nos recordó la maestría del gran compositor mexicano; Estrellita tuvo un carácter enternecedor y la Balada mexicana acrecentó el regocijo que caracterizó el recital de Ástrid. Pero este llegó al clímax con la polka Las bicicletas, tocada de encore y acompañada con las palmas de los eufóricos californianos que prorrumpieron en vítores a la pianista que los había conquistado.






De las interpretaciones virtuosísticas de Ástrid Morales Torres habré de seguir escribiendo. Cuando hablé de ellas a Javier Platas Jaramillo, conductor del programa radiofónico La otra versión, de la estación Opus 94 del Instituto Mexicano de la Radió, exclamó: "¡Qué maravilla!, ¡qué maravilla!"

*
(Agradezco la autorización de publicar las fotografías tomadas por Ken Carter, el organizador del recital)












Thursday, December 19, 2019

TubaChristmas 2019

La tuba canta en Monterey, California 


La tuba tiene un aspecto tan imponente que podríamos llamarla el elefante asiático (Elephas maximus) de los instrumentos. Quien nunca haya oído su voz esperaría escucharla barritar.




Compositores geniales como Silvestre Revueltas (1899-1940) y Ralph Vaughan-Williams (1872-1958)  le dieron su voz en partituras conmovedoras. El mexicano la conjuró para exponer el primero de los temas de Sensemayá, su obra maestra. El inglés  la hizo cantar en el Concierto para tuba y orquesta en fa menor, una de las joyas de su madurez.




Y la verdad es que el millar de asistentes al concierto TubaChristmas 2019, ofrecido en el  Conference Center de la ciudad californiana de Monterey, el 15 de diciembre, quedamos conmovidos  por el timbre de las grandes tubas y de los eufonios (o bombardinos), instrumentos estos últimos inexactamente considerados como "pequeñas tubas". 





No solo el timbre del eufonio, que como lo indica su etimología, es un instrumento de bello sonido, sino también el rotundo timbre o color de las tubas nos tocarom el corazón con las más tiernas, regocijadas canciones tradicionales de Navidad. Algunas de ellas, como Noche de paz, de Franz Gruber (1787-1863) nos hicieron evocar nostálgicos el paraíso perdido de la infancia. 

Qué delicia fue escuchar al público que. a la manera de un gigantesco coro,  cantó entre otras canciones navideñas The First Noel, Santa Claus is Coming to Town y O Christmas Tree.





TubaChristmas 2019, realizado por quinto año consecutivo en Monterey, ha marcado ya una tradición en esta ciudad que está a punto de festejar el sesquibicentenario (250 años) de su fundación.


El original TubaChristmas fue concebido en 1974 
por Harvey G. Phillips, en honor de William J. Bell, su maestro de tuba, nacido el día de Navidad de 1902. 

 El primer concierto tuvo lugar el 22 de diciembre en Nueva York, con la participación de 300 instrumentistas. Hoy día, se celebran más de 300 conciertos TubaChristmas, la mayoría de ellos en ciudades estadounidenses. Es un hecho que la tradición ya ha trascendido fronteras.

Al concierto navideño en el Centro de Conferencias acudieron cincuenta instrumentistas de diversas poblaciones. Uno de ellos viajó desde Boston, ciudad situada a 4,400 kilómetros de Monterey, mientras que otro solamente tuvo que recorrer 50 km, ya que vive en la cercana ciudad de Salinas.

El virtuoso de la tuba de mayor edad cuenta 83 años; el más joven, 12.

La entrada al festejo musical fue gratuita gracias a los patrocinadores del Monterey TubaChristmas 2019, el cual también  contó con el decidido apoyo de Clyde Roberson, alcalde de Monterey, quien dirigió como huésped una de las piezas interpretadas, tal como lo hizo el año anterior.



Tanto disfrutó el autor de esta reseña el Monterey TubaChristmas 2019 que entre broma y veras le dijo a Clarisa, su sobrina clarinetista, que le gusta más la tuba que el clarinete.





(Agradezco a Josefina Cabrera-Moreno por su aportación de las tres fotografías de los conciertos Monterey TubaChristmas 2018 y 2019) 

Saturday, December 7, 2019

Joaquín Achúcarro

Joaquín Achúcarro interpreta a Rajmáninov 

(Para Ástrid Morales Torres, en el doctorado de la Arizona State University)

                  
                            En cuanto caiga la noche,
                            enciende tu lámpara.

                                     Amado Nervo


Frecuentemente asocio el nombre del gran pianista español Joaquín Achúcarro con el de la gran pianista mexicana Ástrid Morales Torres. Ella fue alumna distinguida suya durante los estudios de maestría en la Southern Methodist University, de Dallas, Texas, tras la culminación de su carrera en el Conservatorio Nacional de Música de la Ciudad de México. 

La evocación de estos músicos surgió nuevamente ayer en la mañana, cuando escuché la transmisión del concierto de la Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española, dirigida por el japonés Kazushi Ono, en el Teatro Monumental de Madrid.

En la parte central, Joaquín Achúcarro fue solista del Concierto para piano y orquesta número 2 en do menor, de Serguéi Rajmáninov (1873-1943). 

Qué grata experiencia la de escuchar esa interpretación tan conmovedora de la obra del romántico tardío que fue tan menospreciado hace algunos años por los críticos y aun compositores como Ígor Stravinsky (1882-1971), su amigo, doble compatriota (ruso y estadounidense) y vecino en Beverly Hills, localidad del condado de Los Ángeles, California. 

Al final de la interpretación, cuando el público prorrumpió en aplausos y vítores, y Joaquín Achúcarro y Kazushi Ono se abrazaron, Pedro Antonio de Tomás "Peter", conductor del programa de Radio Clásica, comentó asombrado:

"Caramba, a mí ya se me enredan los dedos en el teclado del ordenador y tengo solo 61 años; cómo me maravilla la precisión y el virtuosismo de este pianista a la edad que tiene".


También el duodécimo Preludio en sol sostenido menor, de los 13 Preludios de 1910, ofrecido de encore, hizo vibrar a los amantes de la música de uno y otro hemisferios. 

Cierto: qué prodigiosa demostración de precisión, musicalidad y virtuosismo de un hombre que acaba de cumplir 87 años el 1 de noviembre. 

La pátina del tiempo no ha deteriorado la capacidad musical de este artista, como tampoco ha caído sobre el Concierto número 2 de Rachmaninov, tan conmovedor, lírico y brillante como el día de 1901(9 de noviembre) en que fue estrenado por el compositor, como solista de la Filarmónica de Moscú, dirigida por Alexander Siloti, su primo. 

El Concierto fue tan bien recibido en Rusia en aquel primer año del siglo XX, como lo ha sido en esta ocasión en España. 

Y dicho a la española, ¡Viva la música de Serguéi Rajmáninov! ¡Viva el arte de Joaquín Achúcarro! ¡Vivan los grandes pianistas!